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Ante la política de comunicación delineada por los DNUs 13/15 y 267/15 de Mauricio Macri


Los abajo firmantes, que desde diversos ángulos, enfoques y preocupaciones estamos dedicados al estudio de las relaciones entre los medios, las tecnologías de la comunicación y la política democrática, manifestamos nuestra preocupación ante la política de comunicación delineada por los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNUs) 13/15 y 267/15 del presidente Mauricio Macri.

Las razones de dicha preocupación residen tanto en el procedimiento como en los contenidos de dichas medidas. Sigue una enumeración sintética de las principales:

  • La política de medios/comunicación tiene enormes y multifacéticas implicancias para la democracia y la libertad de expresión, en consecuencia su elaboración debe ser fruto de discusiones y consensos amplios que involucren una multiplicidad de actores políticos y sociales. No puede dirimirse a puertas cerradas entre funcionarios del Poder Ejecutivo y los principales actores empresariales. De hecho, tanto la vía del decreto como su contenido contravienen pactos internacionales –vigentes en la Argentina, así como leyes específicas- relativos a la protección de la libertad de expresión y a la regulación de medios.
  • Las razones esgrimidas públicamente y en los considerandos de los decretos no justifican el carácter de necesidad y urgencia de las medidas. En todo caso, se trata de razones que debieran habilitar un debate legislativo amplio en el que todos los intereses involucrados puedan expresarse públicamente.
  • La utilización de los decretos es incongruente con la pretensión de construir políticas de estado, de raíces duraderas y capaces de regular una comunicación pública democrática y de superar viejos vicios en las relaciones históricas entre nuestro sistema de medios y nuestro sistema político.
  • Las críticas, por cierto válidas, a la implementación selectiva, parcial o partisana de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual por parte de la anterior administración no se subsanan eliminando o alterando por decreto los artículos centrales de la misma, sino, en todo caso, velando, en lo que compete al gobierno, por su implementación imparcial y transparente. Si, en cambio, lo que se desea es modificar dicha ley, volvemos entonces a señalar la importancia de que esto sea el resultado del debate legislativo, del amplio conocimiento público y de la participación social.
  • Los decretos crean una nueva autoridad de aplicación en la que el Poder Ejecutivo tendrá mayoría absoluta y podrá remover “sin expresión de causa” a todos los miembros (incluso a los nombrados por las minorías). Dicha creación no augura entonces un proceso de apertura a los diferentes intereses políticos y sociales en el control, la aplicación y el diseño de la política de comunicación.
  • Argentina avanzó recientemente en una construcción institucional de las políticas audiovisuales que no sólo involucró al Poder Ejecutivo, sino que fue fruto de un debate público, legislativo y de un fallo de la Corte Suprema de Justicia. Los tres poderes del Estado coincidieron, en consonancia con las regulaciones de las democracias estables, que la libertad de expresión y el pluralismo precisan restricciones a la concentración de la propiedad de medios. Como todo, puede discutirse cuáles son los mecanismos idóneos para establecerlas, pero parece problemático cancelar dicho debate (sobre la premisa empíricamente infundada de la inexistencia de la concentración en nuestro país), eliminar sin argumento varios de los principales límites a la concentración fruto de la ley aprobada por el Congreso, y decretar un marco opuesto como un hecho consumado.
  • El relajamiento de los límites a la propiedad generará consecuencias importantes sobre un sector fuertemente propenso a las economías de escala, beneficiará a los mayores grupos y, con toda probabilidad, consolidará la dominación del sector por parte de muy pocos conglomerados, lo que no constituye solo un problema que afecta la competencia económica, sino que atañe a la libertad de expresión y a la calidad de nuestra democracia.

Martín Becerra, UNQ – UBA – Conicet
Philip Kitzberger, UTDT – Conicet
Santiago Marino, UNQ – UBA – USAL
Guillermo Mastrini, UNQ – UBA
Eugenia Mitchelstein, UDESA
Soledad Segura, UNC – Conicet
Martín Sivak, UNSAM – NYU-BUENOS AIRES
Gabriel Vommaro, UNGS – Conicet
Silvio Waisbord, George Washington University

Luis A. Albornoz, IIGG-UBA – Conicet
Natalia Aruguete, UNQ – Conicet
Manuel Balan, McGill University
Micaela Baldoni UBA – UNGS – EHESS
Ana Bizberge, UBA
Marcelo Brunet, UNJu – UCSE
Ornela Carboni, UNQ – Conicet
Juan Pablo Cremonte, UNGS
Carlos da Rosa, UN Misiones
Florencia Enghel, Universidad de Estocolmo
Agustín Espada, UNQ – Conicet
Gustavo Fontanals, UBA
Maria Trinidad García Leiva, Universidad Carlos III de Madrid
Ariel Goldstein, UBA – Conicet
Pedro Arturo Gómez, UNT – UCSE
Nadia Koziner, UNQ – Conicet
Alejandro Linares, UN La Pampa – UBA
Ernesto Picco, UNSE
Natalia Raimondo Anselmino, UNR – Conicet
Lucrecia Reta, UN Comahue
Lorena Retegui, UNQ
Luis Ricardo Sandoval, UNPSJB
Laura Rosenberg UNGS – UBA – CONICET
Ivan Schuliaquer, UNGS – Conicet – Sorbonne Nouvelle
Lucía Vincent, UNSAM
Esteban Zunino, UNQ – UMAZA – Conicet

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Confieso que he leído: libros del 2014


Mis lecturas (especialmente las de ficción, que hago casi exclusivamente por placer) suelen constituir un derrotero idiosincrático. Que el lector no espere, en esta revisión de lo leído durante el año, algo así como la selección de “los libros del año”: para eso que recurra mejor a los suplementos culturales, que inevitablemente incluyen este tópico en sus ediciones de diciembre. Aquí me concentraré en algunos de los libros que he leído, una mesa de luz donde conviven (con cierta ecléctica armonía) títulos más o menos recientes y otros que tienen varias décadas desde que fueran publicados.

23457Entre los libros de ficción (creo que casi todas novelas) me parece que la que más me gustó es una de las más viejitas: La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula Le Guin. Un libro que empieza con la frase: “Escribiré mi informe como si contara una historia, pues me enseñaron siendo niño que la verdad nace de la imaginación” ya tiene un handicap apreciable a su favor. Este libro es parte del Ciclo de Hainish, una saga de ciencia ficción antropológica más interesada por las peculiaridades de lo humano y la complejidad de la comunicación entre culturas radicalmente distintas, que por las naves espaciales y los rayos laser. Aunque comparten el mismo mundo ficcional, los títulos de este ciclo son independientes y pueden leerse en cualquier orden. En La mano izquierda de la oscuridad un viajero interestelar llega, con una misión, a un mundo en donde (tal vez como causa de alguna experimentación genética de la que se ha perdido el rastro) los seres humanos no poseen características sexuales definidas. En vez de ello pasan por un período mensual de una especie de celo (el kémmer) en donde se definen en el individuo los órganos sexuales (masculinos o femeninos), en forma complementaria a la definición de su compañero. Y luego los órganos se contraen y el individuo vuelve a ser un total andrógino. Este marco le permite a Le Guin especular acerca de cómo sería una sociedad en la cual las diferencias sexuales fueran inexistentes ¿cómo cambiaría nuestra cultura, nuestros valores, nuestras conductas?

Me entusiasmó tanto que agarré empuje para leer otros títulos del Ciclo de Hainish, de los cuales recomiendo Los desposeídos: un sistema planetario doble (una Tierra con una luna agreste, pero habitable) en el cual se entrega la luna a un movimiento revolucionario anarquista, que crea una sociedad sin dominación, sin propiedad y sin poder. Otro ejercicio de especulación filosófico-antropológica de Le Guin. También leí El mundo de Rocannon, Planeta de exilio y Ciudad de ilusiones, antes de que se me agotara el envión. Me ha pasado antes con otras sagas: con la de Terramar (de la misma Le Guin) donde disfruté los primeros cuatro tomos, pero nunca pude pasar de las primeras páginas del quinto; hace muchos años con Dune, de Frank Hebert –el primero me maravilló tanto que enseguida pasé al segundo, al tercero, al cuarto que ya me pareció un plomo indigerible. Y nunca más visité Arrakis.

1202812234_0Literatura inglesa: dos novelas de autores británicos actuales. La primera es Operación Dulce, de Ian McEwan, una trama de espionaje soft (no esperen que aparezca un émulo de 007) con un dispositivo narrativo al final que hace que se reconceptualice todo el libro. La segunda es La Casa de los Encuentros, de Martin Amis. Esta última me impactó bastante: la historia de dos hermanos rusos enviados a un Gulag después del final de la Segunda Guerra Mundial. El pensamiento objetivante, dirían Adorno y Horkheimer, llevado a la racionalización del horror.

Pasando a narrativa en español, leí El camino de Ida, la última novela del admirado Ricardo Piglia. No es lo mejor que ha escrito, pero la trama inspirada en el Unabomber y los neoluditas es interesante, y su pluma sigue siendo atractiva y disfrutable. Más innovadora es la escritura de Gabriela Cabezón Cámara, de la que leí (a instancias de Celina Salvatierra) La Virgen cabeza, relato bastante inclasificable: atrapante, divertido, desgarrador, sobrecogedoramente argentino.

No pude terminar El viajero del siglo, de Andrés Neuman (Premio Alfaguara 2009). Por la mitad de las más de 500 páginas, las “aventuras” más bien masturbatorias de un grupo de románticos alemanes del siglo XIX pasaron a volverse indigeribles: la decepción del año. Y ahora, cerrando el 2014, estoy con El testigo, de Juan Villoro. Aún no llego a un tercio, pero viene bien: divertido, de trama interesante, documentado y bien escrito.

Respecto a no ficción, mis lecturas del año han sido más bien instrumentales: informes de investigación, textos necesarios para armar estados del arte o fundamentar proyectos, etc. Hace rato que no leo un libro que me rompa la cabeza, que me haga pensar las cosas de otro modo. Ahora estoy leyendo Taken for Grantedness de Rich Ling, y resulta un enfoque interesante: cuando habitualmente la literatura sobre tecnologías de comunicación se centra en el “impacto” de su introducción, Ling se enfoca en el “después”, cuando la tecnología ya ha sido aceptada y se da por supuesta.

la-larga-revolucionOtros libros recorridos este año (y que se salen de la preocupación directamente instrumental de otras lecturas) fueron La representación de la realidad, de Jonathan Porter y Teoría cultural y cultura popular, de John Storey. El primero un análisis interesante de los procesos interaccionales –siempre específicamente situados– por los cuales construimos discursivamente los hechos; el segundo un manual introductorio al recorrido que ha realizado la tradición británica crítica (desde la corriente de cultura y civilización hasta los feminismos y posmodernismos, pasando por los estudios culturales) en torno a la conceptualización de la cultura popular.

Pero creo que –como pasa muchas veces– la lectura más interesante ha sido una deuda pendiente: La larga revolución, el clásico de Raymond Williams, del que me sorprendió (Williams siempre sorprende) su casi absoluta vigencia, medio siglo después de su publicación.

Y eso no es todo, pero es lo que vale la pena consignar (o lo que recuerdo, que es lo mismo).

Lecturas de teoría social de la comunicación


libroParece que los últimos tiempos han tenido la característica de centrarse en aspectos editoriales, y van emergiendo y volviéndose públicos algunos proyectos que se venían demorando. A la publicación por Biblos, en 2012, del libro que da cuenta de parte de la investigación realizada  en el marco de mi tesis de maestría (Tecnología, comunicación y ciudadanía) se sumó la aparición de la revista Textos y contextos desde el sur, donde me toca la tarea (grata y desafiante) de la dirección editorial.

Y ahora apareció (cerrando el 2013) Medios, masas y audiencias: lecturas sobre teoría social de la comunicación, editado por la Editorial Universitaria de la Patagonia, con el apoyo de la Secretaría de Investigación y Posgrado de la FHCS. El libro es fruto, consecuencia no del todo buscada pero casi inevitable, de los años en que vengo ejerciendo la docencia en materias “teóricas”, como suelen decirle los estudiantes. Compila apuntes de cátedra, algún artículo publicado en revistas varias, e incluso algún texto originado en posts de este blog.

Un par de cosas sobre este libro. Trabajo como docente en materias de teoría de la comunicación desde mis años de estudiante de grado. Empecé en esto al lado de Carlos Costanzo, un sociólogo del que aprendí mucho, cosa de la que me doy cuenta cada vez más. Me gusta pensar que mi trabajo se desarrolla en los márgenes de su pensamiento. Lo menos que podía hacer es dedicar este libro a su recuerdo.

Medios, masas y audiencias se encuentra disponible para descarga gratuita en mma.tecnologiaycultura.com.ar

En todo este tiempo tuve la suerte trabajar en la UNPSJB. Es absolutamente improbable que los textos que contiene el libro se hubieran escrito si no fuera por la exigencia de la labor cotidiana. Creo que están suficientemente bien pagados, y por ello me alegro de hacer la distribución con acceso libre, usando una licencia Creative Commons de atribución. Si a alguien se le ocurre hacer alguna otra cosa con este libro, o parte de él, queda de movida autorizado por mí.

El capítulo 14 fue escrito por Fernando Becerra Artieda. Con Fernando trabajamos juntos durante unos cuantos años. También tengo una deuda de aprendizaje con él. Ojalá algún día podamos hacer otro libro, a cuatro manos.

Como es lógico, son los estudiantes que han cursado las materias que originan cada capítulo los principales incitadores para su escritura. No son, por supuesto, responsables de sus fallas (más bien las han sufrido en el cursado).

Todo libro se asemeja a una botella que uno tira al mar, y es inevitable quedar a la espera de alguna noticia sobre las costas a las que ha arribado, a las posibles lecturas y a las recreaciones imaginarias. En eso estamos.

Mirando desde el sur


Uno de los proyectos que me tuvieron ocupado este año fue la publicación de la revista científica de la Secretaría de Investigación y Posgrado en la FHCS-UNPSJB, revista de la que me propusieron que oficie de director. Me ha llevado bastante tiempo, y he aprendido mucho en el proceso. Por suerte, y gracias a que se confomó un buen grupo de trabajo, pudimos llegar a la primera escala del viaje, y esta semana publicamos el número 1.

La revista (que es de publicación on line, con contenidos de acceso libre) se llama Textos y Contextos desde el sur, y acá pongo el índice de la sección de artículos, y copio el editorial.

Editorial

Con una gran satisfacción presentamos esta nueva propuesta editorial de la Secretaría de Investigación y Posgrado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNPSJB, a la que de manera casi programática hemos llamado Textos y contextos desde el sur.

La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco es, desde su mandato fundacional, una universidad regional, profundamente consustanciada con las problemáticas de la Patagonia argentina. Pero su condición situada no es una excusa para el provincianismo. El sur, geográfico pero también político y estructural, es el lugar en el cual desarrollamos nuestra producción académica, pero también desde el que pensamos la globalidad de los problemas y desafíos que nos interpelan.

Así, con esta nueva revista científica nos proponemos crear un espacio para la circulación de resultados de investigaciones finalizadas o en curso, especialmente –pero de manera no excluyente–  las producidas por docentes-investigadores y estudiantes avanzados de la FHCS.

Fijados estos objetivos, no podemos menos que estar satisfechos con las propuestas que realizamos al lector en este número inaugural, en el cual incluimos cinco artículos de investigadores de la casa, que se caracterizan por su rigor, pero también por su heterogeneidad, la que resulta demostrativa del amplio conjunto de campos disciplinarios y perspectivas teóricas, epistemológicas y metodológicas que conviven en la FHCS. Cada uno, así, posee su propia productividad a la hora de pensar alguna de las problemáticas que nos atraviesan como sociedad.

En el primer artículo, Cristina Pereyra discute las tensiones existentes en la relación entre educación común y educación especial, para el caso de niños y niñas en situación de pobreza. Si bien las políticas educativas implementadas en los últimos años propenden a una cada vez mayor inclusión, y esto se traduce en la imposibilidad práctica de la derivación institucional de niños y niñas desde la educación común a la especial, sin embargo los pedidos de intervención a los equipos de asistencia complementarios conducen a procesos de estigmatización cuya consecuencia, tal vez no buscada, es la manutención de la vigencia de la asociación entre pobreza y déficit escolar. Desde una estrategia metodológica que valoriza la perspectiva etnográfica, Pereyra problematiza estas situaciones y aporta elementos valiosos para el diseño de políticas educativas superadoras y para la reflexión de los actores involucrados.

Por su parte, Carolina Bórquez Ciolfi analiza la problematización de las representaciones identitarias en la región patagónica, a partir de una lectura en clave deconstructiva de la narrativa de Marcelo Eckhardt. Según su análisis, en esta narrativa se produce la desnaturalización de las representaciones del territorio y sus habitantes asignadas a la región como parte del proceso de constitución de la Nación argentina, en la segunda mitad del siglo XIX. Esas identidades, fijadas prototípicamente en el Facundo, son des-sedimentadas en una escritura problematizadora que avanza hacia la emergencia de nuevas identidades híbridas en la Patagonia, lejanas de los intentos totalizadores, liminares también, pero posibles a partir del diálogo, la negociación y el encuentro intercultural.

A su vez, Lorena Julieta Martínez y María Laura Olivares presentan los resultados de una investigación que abarca un tema de profundo interés, y aún no suficientemente explorado: la vida cotidiana durante de la última dictadura militar en las ciudades patagónicas. Se enfocan para ello en un momento y un lugar de particulares densidades: el período de la Guerra de Malvinas en Comodoro Rivadavia, posiblemente la ciudad más importante entre aquellas que revistieron importancia estratégica durante el conflicto. A partir de la lectura de los periódicos locales del período, y de entrevistas realizadas a pobladores, Olivares y Martínez reconstruyen distintos aspectos de la vida cotidiana durante la guerra, mostrando las rupturas que supuso, pero también las continuidades con los hábitos implantados por la dictadura.

La historia de Comodoro Rivadavia también es el eje del trabajo de Liliana Carnevale y Graciela Ciselli, pero esta vez desde un enfoque que analiza el patrimonio industrial de la ciudad, herencia del desarrollo de la actividad de extracción de hidrocarburos, como insumos de una política que lo piense como recursos culturales y turísticos. Las particularidades topográficas e históricas de esta ciudad se han traducido en configuraciones espaciales y urbanísticas peculiares, las que son analizadas por las autoras en dos casos que son, a la vez, ejemplos de su perspectiva y propuestas de implementación. Se trata de la “ruta de los campamentos”, que une sectores surgido en las primeras décadas del siglo XX como company towns, y del Barrio General Mosconi, localización del descubrimiento del petróleo en 1907 y del asentamiento inicial de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Carnevale y Ciselli abogan por políticas que fortalezcan la identidad local y, al mismo tiempo, la proyecten al futuro.

Finalmente, nuestro primer número de Textos y Contextos desde el sur se cierra con un artículo de Luciana Lago sobre las prácticas culturales de jóvenes pentecostales. Desde una perspectiva de corte etnográfico, Lago recupera las experiencias de jóvenes que definen sus identidades culturales y religiosas en un doble diálogo, no exento de tensiones: con las generaciones adultas y con las restantes subculturas juveniles. En este contexto, la apropiación de géneros musicales originados en el “mundo secular” cumple un rol estratégico en la delimitación de un estilo de vida cristiano como modo de vivencia de su religiosidad.

Nuestro deseo de que este menú resulte tan atractivo para el lector como lo fue para el equipo editor de esta revista.

Luis Ricardo Sandoval
Director

 

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Foto: Louisa Catlover (licencia CC atribución no comercial)

El letargo en que se ha sumido este blog (basta con decir que el post anterior es de mayo, o sea hace seis meses) habla bastante mal de su autor y conspira contra lo que se suponen son sus objetivos: un registro de ideas, opiniones, intervenciones…

El que termina ha sido un año que trajo sus complicaciones, aunque no dejó de ser muy productivo. En los próximos días trataré de publicar aquí algunos de los resultados de estos meses, en los que me concentré mayormente en escribir mi tesis (que presenté la semana pasada 🙂 ) y en los compromisos derivados de mi trabajo en la dirección ejecutiva del Programa Conectándonos al Futuro, que ha entrado en una etapa de maduración con algunos logros, pero también con sus correspondientes complicaciones.

Algunas de esas cuestiones: en agosto presentamos una ponencia en el Pre-Congreso Sudamericano de Niñez y Adolescencia, en Morón; en setiembre participé de las Jornadas de la Red de Investigación en Comunicación (Quilmes), en noviembre estuve en el Foro de las Sociedades Digitales y la semana pasada en el I° Congreso de Políticas Públicas de tecnologías educativas. Y hace dos días tuve el honor de oficiar de presentador del segundo libro de Silvia Coicaud, colega y amiga.

En fin, trataré de ir hablando de estas cosas, colgar documentos, linkear referencias.

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