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Lecturas de teoría social de la comunicación


libroParece que los últimos tiempos han tenido la característica de centrarse en aspectos editoriales, y van emergiendo y volviéndose públicos algunos proyectos que se venían demorando. A la publicación por Biblos, en 2012, del libro que da cuenta de parte de la investigación realizada  en el marco de mi tesis de maestría (Tecnología, comunicación y ciudadanía) se sumó la aparición de la revista Textos y contextos desde el sur, donde me toca la tarea (grata y desafiante) de la dirección editorial.

Y ahora apareció (cerrando el 2013) Medios, masas y audiencias: lecturas sobre teoría social de la comunicación, editado por la Editorial Universitaria de la Patagonia, con el apoyo de la Secretaría de Investigación y Posgrado de la FHCS. El libro es fruto, consecuencia no del todo buscada pero casi inevitable, de los años en que vengo ejerciendo la docencia en materias “teóricas”, como suelen decirle los estudiantes. Compila apuntes de cátedra, algún artículo publicado en revistas varias, e incluso algún texto originado en posts de este blog.

Un par de cosas sobre este libro. Trabajo como docente en materias de teoría de la comunicación desde mis años de estudiante de grado. Empecé en esto al lado de Carlos Costanzo, un sociólogo del que aprendí mucho, cosa de la que me doy cuenta cada vez más. Me gusta pensar que mi trabajo se desarrolla en los márgenes de su pensamiento. Lo menos que podía hacer es dedicar este libro a su recuerdo.

Medios, masas y audiencias se encuentra disponible para descarga gratuita en mma.tecnologiaycultura.com.ar

En todo este tiempo tuve la suerte trabajar en la UNPSJB. Es absolutamente improbable que los textos que contiene el libro se hubieran escrito si no fuera por la exigencia de la labor cotidiana. Creo que están suficientemente bien pagados, y por ello me alegro de hacer la distribución con acceso libre, usando una licencia Creative Commons de atribución. Si a alguien se le ocurre hacer alguna otra cosa con este libro, o parte de él, queda de movida autorizado por mí.

El capítulo 14 fue escrito por Fernando Becerra Artieda. Con Fernando trabajamos juntos durante unos cuantos años. También tengo una deuda de aprendizaje con él. Ojalá algún día podamos hacer otro libro, a cuatro manos.

Como es lógico, son los estudiantes que han cursado las materias que originan cada capítulo los principales incitadores para su escritura. No son, por supuesto, responsables de sus fallas (más bien las han sufrido en el cursado).

Todo libro se asemeja a una botella que uno tira al mar, y es inevitable quedar a la espera de alguna noticia sobre las costas a las que ha arribado, a las posibles lecturas y a las recreaciones imaginarias. En eso estamos.

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“Ni una sola palabra de amor” y el entretenimiento-red


Con una extraña sensación, similar a la que se tiene al mirar viejas fotografías familiares de personas desconocidas, un fragmento de la historia íntima de María Teresa y Enrique se volvió popular, se viralizó en las redes sociales y se convirtió en objeto de múltiples conversaciones, chistes e incluso discusiones.

Este fragmento de la historia quedó registrado en un contestador automático de casete, un aparato del cual podemos imaginar su historia, su obsolescencia y su sustitución por formas digitales de casillas de voz, y su venta en el mercado de pulgas, previo paso –muy posiblemente– por una estadía en el desván del hogar. Convertido así en una antigüedad, fue adquirido como tal, posiblemente desconociendo el contenido de la cinta que luego –por considerarse, por ser, entretenido– fue colocado en la web y empezó a circular como guiño de culto. El Niño Rodríguez, dibujante de historietas y artista plástico, decidió que era buen material para hacer con él un video, protagonizado por Andrea Carballo, pero manteniendo el audio original.

¿Pero de qué trata esa cinta? Es el registro de los reiterados reclamos de una mujer hacia quien, sospechamos (sin saberlo del todo), es su pareja (¿o tal vez su socio comercial, o ambas cosas?), llamadas que no tienen respuesta y en las que se tamizan inquietud, despecho, dolor, dependencia, desazón, enojo… Finalmente, después de una seguidilla de más de diez mensajes a lo largo de todo un fin de semana, Enrique contesta y se hace el desentendido.

El video, que ganó varios premios en festivales internacionales de cortometrajes antes de su estreno on line el 1° de agosto (estreno comunicado con un evento de Facebook), tiene una ambientación retro, decoración y vestimenta de la década del cincuenta. Pero la historia sucedió en 1998, y luego de que el video se convirtiera en un éxito en la web y se transformara en una de esas noticias tech que ocupan su lugar en las agendas mediáticas, los verdaderos María Teresa y Ernesto fueron localizados por los periodistas de espectáculos y entretenimiento, y ellos mismo se convirtieron en noticia.  En el sinnúmero de entrevistas que concedieron explicaron, siempre en la voz de María Teresa, con algún agregado de Enrique, el contexto de los mensajes, la situación por la que atravesaba entonces la pareja y la situación actual, en donde siguen conviviendo porque, dice ella “Yo le había dado un raje violento pero necesitaba que volviera” (1). Explicaron también el sentido de una de las frases más festejadas del audio: “Venís a hacer una propuesta para volver y me pedís un toallón y una toalla ¿no es una ambivalencia?”.

Resta acotar que el ciclo de episodio doméstico oculto – descubrimiento – video de culto – viralización – noticia mediática – aparición de protagonistas – éxito mediático se complementó a lo largo de todo su desarrollo por una infinidad de intervenciones por vía de las redes sociales. En Twitter, por ejemplo, el hashtag #niunasolapalabradeamor reunió felicitaciones por el video y recomendaciones para verlo, pero más aún críticas y apoyos a uno u otro de los protagonistas “reales”. La frutilla del postre fue aportada por el gigante Google, que organizó (como parte de su campaña de promoción de sus servicios web) una reunión virtual entre los realizadores del video y los auténticos Ernesto y María Teresa, quienes charlaron mediante un hangout transmitido on line por Youtube, el 3 de setiembre.

Popularidad. El episodio relatado es un entrecruce de lógicas y lenguajes muy diferentes: conviven aquí la cotidianidad de personas desconocidas, representantes sin querer de innumerables matrimonios argentinos de clase media baja, la mirada de artistas contemporáneos para quienes –desde Andy Warhol en adelante– lo kitsch y lo popular pueden volverse material de trabajo, la lógica de la web y la viralización, las agendas mediáticas y su capacidad de incorporación de noticias, la capacidad y los intereses de macrocorporaciones nacionales y globales.

Tal vez sea justamente esa capacidad de emerger y permanecer en la encrucijada lo que afirma su condición popular. Pero hay muchos otros guiños, de los cuales el más destacado es el humor: la risa emerge naturalmente al escuchar los reclamos de María Teresa, su insistencia en llamar y llamar. Si parece sacado de alguna de esas comedias grotescas que han caracterizado cierto cine argentino, el más vinculado a una producción industrial que no pide disculpas por ello.

¿No son acaso propiamente melodramáticos los reclamos de María Teresa? ¿No podríamos encontrar en cualquier telenovela latinoamericana una frase como ésta: “Y vos decías que querías tiempo, que hacía falta tiempo. Y el tiempo no lo tenés conmigo para proyectar lo que hay que proyectar y solucionar lo que hay que solucionar. No sé más qué decirte, no sé más qué hacer…. Adiós”? ¿Y no es el melodrama el lenguaje de la cultura popular, como nos enseñó Jesús Martín-Barbero?
María Teresa y Ernesto son como nosotros, un dato que no alcanza a esconder su tamización por la mirada del artista de vanguardia. Y es allí, justamente, donde se da el gesto de reconocimiento, la interpelación a una memoria colectiva.

Entrenimiento. Cada vez es más difícil separar lo culto de lo popular, algo que ya había entrevisto Néstor García Canclini en Culturas híbridas, pero que se ha ido acentuando en las dos décadas que nos separan de ese libro. Por algo La Nación, en su edición del 6 de setiembre, habla del “auge de los museos”, destacando las cifras de asistencia a tres megaexposiciones en distintos puntos del mundo: 160.000 visitantes en la muestra de Yakoi Kusama en el MALBA (Buenos Aires), 175.000 para experimentar Rain Room en el MoMA (New York), 730.339 en la retrospectiva de Salvador Dalí en el Reina Sofía (Madrid)  ¿No se trata, después de todo, del adorniano valor de la conspicuos production?

El arte contemporáneo está, muchas veces, lejos de la solemnidad y el aburrimiento. Busca explícitamente entretener, aunque no siempre lo logre. Ni una sola palabra de amor (el video) es entretenido, aún –o tal vez justamente por ello– proviniendo de un videoartista under como El Niño Rodríguez. Sus propuestas estéticas buscan reflexionar, incidir en la vida pública, pero también lograr una sonrisa. Véase, como ejemplo, su serie sobre el “Argenchino”, inspirada en una imagen-símbolo de los episodios de Argentina en diciembre de 2001: el saqueo a un supermercado chino frente a las cámaras de televisión, que se regodearon, casi obsenamente, en el llanto de su propietario. Sus historietas (labor por la que es más conocido) son casi siempre humorísticas, aunque a veces se trate de una risa burlona o cínica. Pero en el caso que motiva esta reflexión, son otros los ecos de la risa: es la risa franca propia del pueblo, es la emergencia de un fragmento de vida que se vuelve risueño al ser mirado en retrospectiva, cuando se recrea el enfrentamiento mítico entre los géneros: mujeres  identificándose con María Teresa y sus reclamos, varones que unívocamente responden victimizándose frente a los incomprensibles reclamos femeninos..

Y es que posiblemente sea más divertido participar, de un modo u otro, en esta trama, que limitarse al rol de espectador. Por eso el fenómeno sucedido es, casi con toda certeza, inseparable de las modalidades actuales de consumo de las culturas del entretenimiento, cuando la importancia del mainstream sigue siendo innegable, pero se acompaña de resquicios por donde se filtran microproductos que alcanzan popularidad desde lógicas no del todo controladas por los grandes dinosaurios. Recibir un dato, convertirse en miembro del selecto grupo que conoce algo nuevo, comentarlo, compartirlo, es una parte central del placer que se obtiene aquí. Por eso casi no se puede separar su impacto inicial de la viralización; cuando más tarde fue tomado por los medios masivos, que lo transformaron en una “nota de color”, su productividad como entretenimiento se tradujo a un nuevo código, mucho más amplio pero también más pasivo.

Placeres bárbaros. Resulta evidente en esta historia que el sentido que puede extraerse no está localizado totalmente en ningún lado (¡ni siquiera en los mensajes originales!), sino que surge del eslabonamiento, entre azaroso y planificado, de textos e intervenciones diversos. Dice Baricco sobre el modo en que los bárbaros (los mutantes, los exponentes culturales de este tercer milenio, hiperconectado y heterogéneo) leen libros: “si por un libro pasan cantidades de mundo, ése es un libro que hay que leer” .

¿Cuántos trozos de qué mundos pasan por Ni una sola palabra de amor? La vida cotidiana de la clase media argentina en el filo de la crisis de 2001, los conflictos estereotípicos de pareja, la narración mil veces escuchada que comienza con el hallazgo de algo perdido, pero esta vez como suceso realmente acaecido, la intervención del arte underground, la actividad twittera de los “prosumidores” (tanto para la recomendación como para el comentario) y la expansión viral, la traducción a los formatos periodísticos de los medios masivos y la transformación desde noticia tech a caso de gente perdida y encontrada…
Las nuevas pantallas permiten a muchos espectadores huir de la televisión generalista y del aburrimiento que la atraviesa, trasladándose a otras experiencias audiovisuales, a otras narrativas y a otros formatos. Sigamos con Baricco. Dice de Google (que no casualmente también entra en nuestra historia con el rol de hada madrina, reuniendo en el ciberespsacio a todos los protagonistas) que nos enseña que, para cada vez más gente, “el saber que importa es el que es capaz de entrar en secuencia con todos los demás saberes” . Allí hay que buscar el atractivo de este episodio y su ejemplariedad: en la deslocalización del sentido y en su difuminación por toda una red, en la cual cada nodo (incluido el video) sólo cobra valor en su relación con el conjunto.

Sin ninguna vocación de hegemonía, sólo cabe esperar la multiplicación de historias como esta.

Notas

(1) Scanarotti, María Noel, “Apareció María Teresa: la mujer real detrás del corto furor en la web”, Diario Clarín, jueves 22 de agosto de 2013.

(2) de Arteaga, Alicia, “Arte en transición. Cambios en los principales museos porteños”, La Nación, viernes 6 de setiembre de 2013, pág. 1 y 16.

(3) Baricco, Alessandro, Los bárbaros: ensayo sobre la mutación, Anagrama, Barcelona, 2008, pág. 89.

(4) Ibíd., pág. 110.

María Teresa y Ernesto en la actualidad, ejercitando la autoparodia

Bibliografía inspiradora:

Bajtin, Mijail (2003). La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. Madrid: Alianza.

Baricco, Alessandro (2008). Los bárbaros: ensayo sobre la mutación. Barcelona: Anagrama.

García Canclini, Néstor (1990). Culturas híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo.

Martel, Frédéric (2011). Cultura mainstream: cómo nacen los fenómenos de masas. México: Taurus.

Martín-Barbero, Jesús (1987). De los medios a las mediaciones: comunicación, cultura y hegemonía. Barcelona: Gustavo Gilli.

Rincón, Omar (2010). “Nuevas narrativas televisivas: relajar, entretener, contar, ciudadanizar, experimentar”. En Comunicar, revista científica de Educomunicación N° 36.

Tecnologías en las escuelas ¿para qué?


Artículo publicado en la revista dominical de Diario Crónica de Comodoro Rivadavia, 2/9/2012.

Analizar los usos actuales de las tecnologías de comunicación -eso que a veces se maldefine como “impactos”- es algo así como una carrera contra el tiempo, un esfuerzo, no siempre exitoso, por evitar el anacronismo. Sucede que en las últimas décadas el desarrollo tecnológico ha adquirido un grado de aceleración tal que dificulta su análisis reflexivo. Es conocida al efecto la “ley de Moore”, que afirma que la capacidad de procesamiento de los circuitos integrados se duplica cada 18 meses, conllevando una reducción de los costos de los mismos. Esta “ley”, que es más bien una predicción empírica, se ha venido cumpliendo con bastante acierto desde su enunciación en 1965.

Pero no se trata simplemente de que las computadoras sean más veloces o pequeñas, sino de la manera en que el avance tecnológico posibilita transformaciones sociales, culturales, políticas e interpersonales, llegando incluso a desafiar nuestra capacidad de imaginar (¡y qué decir respecto a planificar!) nuestro futuro. Sigue leyendo

Sobre tecnologías, política y comunicación


En los últimos días salió finalmente a la luz mi primer libro: “Tecnología, comunicación y ciudadanía”, editado por Biblos.

Es un fruto de mi proyecto de tesis de maestría, que defendí en junio del año pasado. Fue una instancia importante para mí, por supuesto, muy productiva intelectualmente. Como es lógico, hay una lista de agradecimientos necesarios, que constan en el libro. Aquí sólo quiero consignar las deudas que tengo con mi compañera Marta Bianchi y con quien dirigió este proyecto, Eduardo Rinesi.

El libro, pequeño en su extensión, abarca un conjunto de indagaciones empíricas atravesadas por la inquietud acerca de las maneras en que pueden estudiarse los usos políticos de Internet y las TICs en Argentina. Para eso analicé las políticas y normativas del Gobierno Nacional sobre tecnologías de comunicación e Internet en el período 1997-2009, el campo de las organizaciones de la sociedad civil que ectúan en torno a esas políticas y a temáticas vinculadas, y también los sitios web contrahegemónicos.

Algunos artículos publicados en la revista Oficios Terrestres con anterioridad fueron muestras parciales de esta investigación, especialmente “Una década perdida: las políticas sobre SIC en Argentina” y “Sitios web contrainformativos (o de cómo la tecnología reactualiza viejas discusiones)”.

En fin, a riesgo de que parezca excesivamente solemne, tanto el libro como mi trabajo actual sigue inspirado en el convencimiento -como afirmo en las conclusiones- de que hoy es una tarea intelectual ineludible “comprender mejor los complejos modos en que las tecnologías de información y comunicación, lejos de ser epifenoménicas respecto a las luchas por el prestigio, el poder y el acceso a los recursos materiales y simbólicos, son -en nuestras complejas sociedades de comienzos del siglo XXI- sede y botín de esas luchas”.

La colonización de la diferencia


En la investigación prevista como tesis de doctorado en Comunicación (UNLP) me planteo el estudio de la apropiación de la telefonía móvil en Argentina como un caso de domesticación tecnológica. Para ello preveo analizar la relación entre los sentidos adjudicados por grupos de usuarios de telefonía móvil y las estrategias discursivas privilegiadas por la retórica publicitaria de las empresas operadoras.

En este marco, actualmente apenas en una fase muy inicial, el análisis de las representaciones sociales presentes en los soportes publicitarios de las empresas operadoras de telefonía móvil resulta muy pertinente. Al efecto de este trabajo, me limitaré a los spots televisivos difundidos por una de las principales operadoras: Personal, empresa del Grupo Telecom (Telecom Argentina S.A.), y restringiéndome a los puestos al aire en ocasión de la redefinición de su logotipo, en noviembre de 2011. La campaña de 6 piezas se centró en el eslogan “Cada persona es un mundo”, y se emitió en los últimos meses de 2011, prolongándose durante el verano. [ 1 ]

Apenas con una mirada superficial, un elemento salta a la vista: la totalidad de las piezas utilizan el humor como eje narrativo, al mismo tiempo que muestran situaciones “de la vida real”. La vida, entonces, es divertida, liviana, llevadera. Cuando hay un problema (un conflicto dramático, podríamos decir), se trata sólo de un inconveniente de tipo doméstico, un malentendido menor de pareja, una situación cotidiana más o menos incómoda.

Recordemos que la campaña objeto de este análisis se difundió en concordancia con la redefinición del logotipo de la empresa, que se caracterizó por ser presentado en un conjunto de opciones diferentes, apenas con un aire de similitud dado por el uso de tipografías informales (en abierta contradicción respecto a los criterios habituales del diseño que señalan los beneficios de la inalterabilidad de la marca). Muchas opciones de logotipos, entonces, y un subrayado de las diferencias individuales frente a situaciones nimias (un mensaje que llega a medianoche y los inconvenientes de pareja que puede generar, formas de bailar un tema de los Rolling Stones, gestos faciales al morder un limón, pretendientes de una chica soltera). El esquema en todos los casos es similar:

  1. una presentación del tema del spot como situación-estímulo a la que seguirá una variedad de respuestas posibles, en donde se mantiene la palabra “mundo”: “Un tema de los Stones, un mundo de pasitos”, “Un mensajito a medianoche, un mundo de explicaciones”, “Un limón, un mundo de caritas”, “Un cambio de estado, un mundo de buitres”.
  2. una sucesión de posibilidades de respuesta
  3. un remate, en el que la imagen muestra rápidamente la sucesión de los logotipos de la empresa, mientras se escucha una voz en off que afirma “Somos todos diferentes. Y está bueno. Personal: cada persona es un mundo”

Personal, se diría, es una empresa que fomenta la individualidad, la expresión de las diferencias y el respeto a las mismas. Ser diferentes es una cualidad: enfrentados a las situaciones cotidianas de la vida, cada uno responde de manera idiosincrática, y eso es algo valorable. Personal, que tiene la virtud de saber esto, es la empresa apropiada para dar respuestas diferenciadas a cada usuario, sin imponer matrices uniformizadoras.

De hecho, esto es afirmado en la presentación institucional de la empresa:

“Cada persona es un mundo” es el concepto que apalanca su estrategia de negocio y que promueve la diversidad como valor universal. Personal ofrece servicios y ofertas flexibles que contribuyen a potenciar la experiencia de conectividad móvil de cada cliente, integrándose a su estilo de vida. [ 2 ]

Ahora bien, la pregunta que inmediatamente nos hacemos es qué tipo de diferencias son las aceptadas por Personal. Algo de ello ya se encuentra dicho en la última referencia: son diferencias de estilos, es decir, estéticas. En los spots ello se ve con mayor claridad: las diferencias se limitan a formas de vestirse, de bailar, de gesticular. Los límites del sistema de diferencias admitido son por demás escuetos; se trata apenas del fomento de la expresividad individual por parte de personas mayormente jóvenes (o con actitud juvenil), mayormente de clase media, mayormente de residencia urbana, aparentemente heterosexuales.

Esta expresividad, en muchos casos, bordea lo friki [ 3 ]. Tomemos como ejemplo el spot cuyo tema es la canción de los Rolling Stones “She’s so cold” (cuya letra insiste en el carácter pasional del protagonista -“Estoy tan caliente por ella”- y en la respuesta gélida, frígida de su objeto de deseo: “Y ella es tan fría”). En una sucesión muy rápida, en apenas 50 segundos, se muestran 16 personajes (11 varones y 5 mujeres), todos bailando en situaciones aparentemente diversas: fiestas y boliches, lugares de entretenimiento de otro tipo (salón de bowling, pista de skate, pool), comercios, habitaciones hogareñas. El aspecto que unifica esta serie es la exageración paródica de cada personaje, tanto en su aspecto, vestimenta y forma de bailar, como en la conducta desinhibida que muestran. Están poseídos por la música y el ritmo, y esta posesión es individual, ya que -solos o rodeados de otras personas- su danza es en sí solitaria. Las primeras tomas muestran planos detalle de los pies bailando, luego pasamos a planos generales cortos de cada uno de los personajes y al final una secuencia aún más rápida de primeros planos. Si las primeras escenas ponen en foco el tema (los “pasitos”), luego nos desplazamos desde una visión que permite vislumbrar los contextos respectivos a una suerte de interioridad de cada personaje, ya que podemos ver -en el plano detalle- que todos están ensimismados. Esta puede ser la clave: ser diferentes es, para Personal, estar ensimismado, vale decir atento solamente al propio sentimiento interior, mostrándose tal cual uno es o desea ser, sin ningún temor al rechazo. De hecho, las personas que rodean a los personajes se dividen entre la indiferencia y -más marcadamente- la apreciación favorable. Y, como ya se dijo, el remate común a toda la campaña: “Somos todos diferentes. Y está bueno. Personal: cada persona es un mundo”.

El punto a discutir aquí es el anclaje que se le da al significante “diferencia” el que -como todo significante- es tendencialmente vacío, y su sutura será resultado de una operación de significación en concreto. ¿Qué significaciones se habrán opacado así? Como el análisis de las representaciones sociales sólo puede desplegarse de modo comparativo, deberemos buscar otro ejemplo de tematización de la diferencia. Lo encontramos en la publicación del INADI (2011) “Somos iguales y diferentes: guía para niños y niñas de prevención de prácticas discriminatorias”. En las primeras páginas de esta cartilla destinada al trabajo con niños, y luego de presentar el título “Todas y todos somos diferentes”, se enumera un conjunto de diferencias entre personas distintas: lugar de origen, historia, aspecto, forma de ser, costumbres, gustos, tiempos de aprender, cosas en las que nos destacamos, género, creencias religiosas, edad y tipo de familia. Por supuesto, la representación de la diferencia presente en esta cartilla también supondrá una elección determinada y un cierre a posibilidades alternativas. Pero, en la comparación, queda bastante claro ahora que el spot de Personal realiza dos operaciones simultáneas: por un lado adhiere formalmente a una posición políticamente correcta, que hoy permea desde los discursos oficiales hasta los actos escolares, pasando por los debates académicos. Pero por el otro reencauza las diferencias a diferenciaciones estilísticas individuales, alejándolo de los lugares en que pudiera traducirse en desigualdad, discriminación o conflicto.

El potencial subversivo del reconocimiento de la diferencia -de ese devenir monstruo del que habla Lazzaratto (2006)- ha sido domesticado y colonizado, transformado en una estrategia de marketing que, de cualquier modo, “se ofrece como una imagen rica vívida, espontánea, inocente, indiscutible” (Barthes, 1981, p. 210). Larga vida, entonces, a la diferencia.

Bibliografía

Barthes, R. (1981). Mitologías (3a ed.). México: Siglo XXI.

INADI. (2011). Somos Iguales y diferentes: guía para niñas y niños de prevención de prácticas discriminatorias. Buenos Aires: Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.

Lazzarato, M. (2006). Políticas del acontecimiento. Buenos Aires: Tinta Limón.

Notas

[ 1 ] Mi intención inicial era un análisis del conjunto de spots televisivos emitidos hasta julio de 2012. Para ello visualizacé los que la empresa utilizó a partir de marzo de 2012, donde por varios meses (y al igual que el resto de las operadoras de telefonía móvil), el eje estuvo puesto en el plan de portabilidad numérica impulsado por el Gobierno Nacional, mediante 5 campañas distintas, todas relacionadas con este tema: una informativa con animaciones (3 spots), otra con el eslogan “Traé tu número a Personal” (4 spots), una tercera a partir del eslogan “Un cliente contento es la mejor propaganda” (7 spots), y finalmente una a partir del eslogan “Tu número es tuyo” (3 spots). En julio de 2012 el eje cambió, en asociación al Día del Amigo, presentando la aplicación Zafapp (3 spots). A estos se agregan dos spots difundidos durante el verano para eventos específicos (Rally de Córdoba y la Fiesta de la P en Mar del Plata). SI bien no analizaré puntualmente estas piezas, algunas afirmaciones encuentran fundamento en un visionado de conjunto, y no sólo en la campaña efectivamente analizada.

[ 2 ] Extractado del sitio web institucional de la empresa: http://www.personal.com.ar/institucional/sobre_personal

[ 3 ] “Friki” ha sido incorporado al Diccionario de la RAE con las acepciones “extravagante, raro o excéntrico” y “persona pintoresca y extravagante”.

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