Lecturas de teoría social de la comunicación


libroParece que los últimos tiempos han tenido la característica de centrarse en aspectos editoriales, y van emergiendo y volviéndose públicos algunos proyectos que se venían demorando. A la publicación por Biblos, en 2012, del libro que da cuenta de parte de la investigación realizada  en el marco de mi tesis de maestría (Tecnología, comunicación y ciudadanía) se sumó la aparición de la revista Textos y contextos desde el sur, donde me toca la tarea (grata y desafiante) de la dirección editorial.

Y ahora apareció (cerrando el 2013) Medios, masas y audiencias: lecturas sobre teoría social de la comunicación, editado por la Editorial Universitaria de la Patagonia, con el apoyo de la Secretaría de Investigación y Posgrado de la FHCS. El libro es fruto, consecuencia no del todo buscada pero casi inevitable, de los años en que vengo ejerciendo la docencia en materias “teóricas”, como suelen decirle los estudiantes. Compila apuntes de cátedra, algún artículo publicado en revistas varias, e incluso algún texto originado en posts de este blog.

Un par de cosas sobre este libro. Trabajo como docente en materias de teoría de la comunicación desde mis años de estudiante de grado. Empecé en esto al lado de Carlos Costanzo, un sociólogo del que aprendí mucho, cosa de la que me doy cuenta cada vez más. Me gusta pensar que mi trabajo se desarrolla en los márgenes de su pensamiento. Lo menos que podía hacer es dedicar este libro a su recuerdo.

Medios, masas y audiencias se encuentra disponible para descarga gratuita en mma.tecnologiaycultura.com.ar

En todo este tiempo tuve la suerte trabajar en la UNPSJB. Es absolutamente improbable que los textos que contiene el libro se hubieran escrito si no fuera por la exigencia de la labor cotidiana. Creo que están suficientemente bien pagados, y por ello me alegro de hacer la distribución con acceso libre, usando una licencia Creative Commons de atribución. Si a alguien se le ocurre hacer alguna otra cosa con este libro, o parte de él, queda de movida autorizado por mí.

El capítulo 14 fue escrito por Fernando Becerra Artieda. Con Fernando trabajamos juntos durante unos cuantos años. También tengo una deuda de aprendizaje con él. Ojalá algún día podamos hacer otro libro, a cuatro manos.

Como es lógico, son los estudiantes que han cursado las materias que originan cada capítulo los principales incitadores para su escritura. No son, por supuesto, responsables de sus fallas (más bien las han sufrido en el cursado).

Todo libro se asemeja a una botella que uno tira al mar, y es inevitable quedar a la espera de alguna noticia sobre las costas a las que ha arribado, a las posibles lecturas y a las recreaciones imaginarias. En eso estamos.

Mirando desde el sur


Uno de los proyectos que me tuvieron ocupado este año fue la publicación de la revista científica de la Secretaría de Investigación y Posgrado en la FHCS-UNPSJB, revista de la que me propusieron que oficie de director. Me ha llevado bastante tiempo, y he aprendido mucho en el proceso. Por suerte, y gracias a que se confomó un buen grupo de trabajo, pudimos llegar a la primera escala del viaje, y esta semana publicamos el número 1.

La revista (que es de publicación on line, con contenidos de acceso libre) se llama Textos y Contextos desde el sur, y acá pongo el índice de la sección de artículos, y copio el editorial.

Editorial

Con una gran satisfacción presentamos esta nueva propuesta editorial de la Secretaría de Investigación y Posgrado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNPSJB, a la que de manera casi programática hemos llamado Textos y contextos desde el sur.

La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco es, desde su mandato fundacional, una universidad regional, profundamente consustanciada con las problemáticas de la Patagonia argentina. Pero su condición situada no es una excusa para el provincianismo. El sur, geográfico pero también político y estructural, es el lugar en el cual desarrollamos nuestra producción académica, pero también desde el que pensamos la globalidad de los problemas y desafíos que nos interpelan.

Así, con esta nueva revista científica nos proponemos crear un espacio para la circulación de resultados de investigaciones finalizadas o en curso, especialmente –pero de manera no excluyente–  las producidas por docentes-investigadores y estudiantes avanzados de la FHCS.

Fijados estos objetivos, no podemos menos que estar satisfechos con las propuestas que realizamos al lector en este número inaugural, en el cual incluimos cinco artículos de investigadores de la casa, que se caracterizan por su rigor, pero también por su heterogeneidad, la que resulta demostrativa del amplio conjunto de campos disciplinarios y perspectivas teóricas, epistemológicas y metodológicas que conviven en la FHCS. Cada uno, así, posee su propia productividad a la hora de pensar alguna de las problemáticas que nos atraviesan como sociedad.

En el primer artículo, Cristina Pereyra discute las tensiones existentes en la relación entre educación común y educación especial, para el caso de niños y niñas en situación de pobreza. Si bien las políticas educativas implementadas en los últimos años propenden a una cada vez mayor inclusión, y esto se traduce en la imposibilidad práctica de la derivación institucional de niños y niñas desde la educación común a la especial, sin embargo los pedidos de intervención a los equipos de asistencia complementarios conducen a procesos de estigmatización cuya consecuencia, tal vez no buscada, es la manutención de la vigencia de la asociación entre pobreza y déficit escolar. Desde una estrategia metodológica que valoriza la perspectiva etnográfica, Pereyra problematiza estas situaciones y aporta elementos valiosos para el diseño de políticas educativas superadoras y para la reflexión de los actores involucrados.

Por su parte, Carolina Bórquez Ciolfi analiza la problematización de las representaciones identitarias en la región patagónica, a partir de una lectura en clave deconstructiva de la narrativa de Marcelo Eckhardt. Según su análisis, en esta narrativa se produce la desnaturalización de las representaciones del territorio y sus habitantes asignadas a la región como parte del proceso de constitución de la Nación argentina, en la segunda mitad del siglo XIX. Esas identidades, fijadas prototípicamente en el Facundo, son des-sedimentadas en una escritura problematizadora que avanza hacia la emergencia de nuevas identidades híbridas en la Patagonia, lejanas de los intentos totalizadores, liminares también, pero posibles a partir del diálogo, la negociación y el encuentro intercultural.

A su vez, Lorena Julieta Martínez y María Laura Olivares presentan los resultados de una investigación que abarca un tema de profundo interés, y aún no suficientemente explorado: la vida cotidiana durante de la última dictadura militar en las ciudades patagónicas. Se enfocan para ello en un momento y un lugar de particulares densidades: el período de la Guerra de Malvinas en Comodoro Rivadavia, posiblemente la ciudad más importante entre aquellas que revistieron importancia estratégica durante el conflicto. A partir de la lectura de los periódicos locales del período, y de entrevistas realizadas a pobladores, Olivares y Martínez reconstruyen distintos aspectos de la vida cotidiana durante la guerra, mostrando las rupturas que supuso, pero también las continuidades con los hábitos implantados por la dictadura.

La historia de Comodoro Rivadavia también es el eje del trabajo de Liliana Carnevale y Graciela Ciselli, pero esta vez desde un enfoque que analiza el patrimonio industrial de la ciudad, herencia del desarrollo de la actividad de extracción de hidrocarburos, como insumos de una política que lo piense como recursos culturales y turísticos. Las particularidades topográficas e históricas de esta ciudad se han traducido en configuraciones espaciales y urbanísticas peculiares, las que son analizadas por las autoras en dos casos que son, a la vez, ejemplos de su perspectiva y propuestas de implementación. Se trata de la “ruta de los campamentos”, que une sectores surgido en las primeras décadas del siglo XX como company towns, y del Barrio General Mosconi, localización del descubrimiento del petróleo en 1907 y del asentamiento inicial de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Carnevale y Ciselli abogan por políticas que fortalezcan la identidad local y, al mismo tiempo, la proyecten al futuro.

Finalmente, nuestro primer número de Textos y Contextos desde el sur se cierra con un artículo de Luciana Lago sobre las prácticas culturales de jóvenes pentecostales. Desde una perspectiva de corte etnográfico, Lago recupera las experiencias de jóvenes que definen sus identidades culturales y religiosas en un doble diálogo, no exento de tensiones: con las generaciones adultas y con las restantes subculturas juveniles. En este contexto, la apropiación de géneros musicales originados en el “mundo secular” cumple un rol estratégico en la delimitación de un estilo de vida cristiano como modo de vivencia de su religiosidad.

Nuestro deseo de que este menú resulte tan atractivo para el lector como lo fue para el equipo editor de esta revista.

Luis Ricardo Sandoval
Director

 

“Ni una sola palabra de amor” y el entretenimiento-red


Con una extraña sensación, similar a la que se tiene al mirar viejas fotografías familiares de personas desconocidas, un fragmento de la historia íntima de María Teresa y Enrique se volvió popular, se viralizó en las redes sociales y se convirtió en objeto de múltiples conversaciones, chistes e incluso discusiones.

Este fragmento de la historia quedó registrado en un contestador automático de casete, un aparato del cual podemos imaginar su historia, su obsolescencia y su sustitución por formas digitales de casillas de voz, y su venta en el mercado de pulgas, previo paso –muy posiblemente– por una estadía en el desván del hogar. Convertido así en una antigüedad, fue adquirido como tal, posiblemente desconociendo el contenido de la cinta que luego –por considerarse, por ser, entretenido– fue colocado en la web y empezó a circular como guiño de culto. El Niño Rodríguez, dibujante de historietas y artista plástico, decidió que era buen material para hacer con él un video, protagonizado por Andrea Carballo, pero manteniendo el audio original.

¿Pero de qué trata esa cinta? Es el registro de los reiterados reclamos de una mujer hacia quien, sospechamos (sin saberlo del todo), es su pareja (¿o tal vez su socio comercial, o ambas cosas?), llamadas que no tienen respuesta y en las que se tamizan inquietud, despecho, dolor, dependencia, desazón, enojo… Finalmente, después de una seguidilla de más de diez mensajes a lo largo de todo un fin de semana, Enrique contesta y se hace el desentendido.

El video, que ganó varios premios en festivales internacionales de cortometrajes antes de su estreno on line el 1° de agosto (estreno comunicado con un evento de Facebook), tiene una ambientación retro, decoración y vestimenta de la década del cincuenta. Pero la historia sucedió en 1998, y luego de que el video se convirtiera en un éxito en la web y se transformara en una de esas noticias tech que ocupan su lugar en las agendas mediáticas, los verdaderos María Teresa y Ernesto fueron localizados por los periodistas de espectáculos y entretenimiento, y ellos mismo se convirtieron en noticia.  En el sinnúmero de entrevistas que concedieron explicaron, siempre en la voz de María Teresa, con algún agregado de Enrique, el contexto de los mensajes, la situación por la que atravesaba entonces la pareja y la situación actual, en donde siguen conviviendo porque, dice ella “Yo le había dado un raje violento pero necesitaba que volviera” (1). Explicaron también el sentido de una de las frases más festejadas del audio: “Venís a hacer una propuesta para volver y me pedís un toallón y una toalla ¿no es una ambivalencia?”.

Resta acotar que el ciclo de episodio doméstico oculto – descubrimiento – video de culto – viralización – noticia mediática – aparición de protagonistas – éxito mediático se complementó a lo largo de todo su desarrollo por una infinidad de intervenciones por vía de las redes sociales. En Twitter, por ejemplo, el hashtag #niunasolapalabradeamor reunió felicitaciones por el video y recomendaciones para verlo, pero más aún críticas y apoyos a uno u otro de los protagonistas “reales”. La frutilla del postre fue aportada por el gigante Google, que organizó (como parte de su campaña de promoción de sus servicios web) una reunión virtual entre los realizadores del video y los auténticos Ernesto y María Teresa, quienes charlaron mediante un hangout transmitido on line por Youtube, el 3 de setiembre.

Popularidad. El episodio relatado es un entrecruce de lógicas y lenguajes muy diferentes: conviven aquí la cotidianidad de personas desconocidas, representantes sin querer de innumerables matrimonios argentinos de clase media baja, la mirada de artistas contemporáneos para quienes –desde Andy Warhol en adelante– lo kitsch y lo popular pueden volverse material de trabajo, la lógica de la web y la viralización, las agendas mediáticas y su capacidad de incorporación de noticias, la capacidad y los intereses de macrocorporaciones nacionales y globales.

Tal vez sea justamente esa capacidad de emerger y permanecer en la encrucijada lo que afirma su condición popular. Pero hay muchos otros guiños, de los cuales el más destacado es el humor: la risa emerge naturalmente al escuchar los reclamos de María Teresa, su insistencia en llamar y llamar. Si parece sacado de alguna de esas comedias grotescas que han caracterizado cierto cine argentino, el más vinculado a una producción industrial que no pide disculpas por ello.

¿No son acaso propiamente melodramáticos los reclamos de María Teresa? ¿No podríamos encontrar en cualquier telenovela latinoamericana una frase como ésta: “Y vos decías que querías tiempo, que hacía falta tiempo. Y el tiempo no lo tenés conmigo para proyectar lo que hay que proyectar y solucionar lo que hay que solucionar. No sé más qué decirte, no sé más qué hacer…. Adiós”? ¿Y no es el melodrama el lenguaje de la cultura popular, como nos enseñó Jesús Martín-Barbero?
María Teresa y Ernesto son como nosotros, un dato que no alcanza a esconder su tamización por la mirada del artista de vanguardia. Y es allí, justamente, donde se da el gesto de reconocimiento, la interpelación a una memoria colectiva.

Entrenimiento. Cada vez es más difícil separar lo culto de lo popular, algo que ya había entrevisto Néstor García Canclini en Culturas híbridas, pero que se ha ido acentuando en las dos décadas que nos separan de ese libro. Por algo La Nación, en su edición del 6 de setiembre, habla del “auge de los museos”, destacando las cifras de asistencia a tres megaexposiciones en distintos puntos del mundo: 160.000 visitantes en la muestra de Yakoi Kusama en el MALBA (Buenos Aires), 175.000 para experimentar Rain Room en el MoMA (New York), 730.339 en la retrospectiva de Salvador Dalí en el Reina Sofía (Madrid)  ¿No se trata, después de todo, del adorniano valor de la conspicuos production?

El arte contemporáneo está, muchas veces, lejos de la solemnidad y el aburrimiento. Busca explícitamente entretener, aunque no siempre lo logre. Ni una sola palabra de amor (el video) es entretenido, aún –o tal vez justamente por ello– proviniendo de un videoartista under como El Niño Rodríguez. Sus propuestas estéticas buscan reflexionar, incidir en la vida pública, pero también lograr una sonrisa. Véase, como ejemplo, su serie sobre el “Argenchino”, inspirada en una imagen-símbolo de los episodios de Argentina en diciembre de 2001: el saqueo a un supermercado chino frente a las cámaras de televisión, que se regodearon, casi obsenamente, en el llanto de su propietario. Sus historietas (labor por la que es más conocido) son casi siempre humorísticas, aunque a veces se trate de una risa burlona o cínica. Pero en el caso que motiva esta reflexión, son otros los ecos de la risa: es la risa franca propia del pueblo, es la emergencia de un fragmento de vida que se vuelve risueño al ser mirado en retrospectiva, cuando se recrea el enfrentamiento mítico entre los géneros: mujeres  identificándose con María Teresa y sus reclamos, varones que unívocamente responden victimizándose frente a los incomprensibles reclamos femeninos..

Y es que posiblemente sea más divertido participar, de un modo u otro, en esta trama, que limitarse al rol de espectador. Por eso el fenómeno sucedido es, casi con toda certeza, inseparable de las modalidades actuales de consumo de las culturas del entretenimiento, cuando la importancia del mainstream sigue siendo innegable, pero se acompaña de resquicios por donde se filtran microproductos que alcanzan popularidad desde lógicas no del todo controladas por los grandes dinosaurios. Recibir un dato, convertirse en miembro del selecto grupo que conoce algo nuevo, comentarlo, compartirlo, es una parte central del placer que se obtiene aquí. Por eso casi no se puede separar su impacto inicial de la viralización; cuando más tarde fue tomado por los medios masivos, que lo transformaron en una “nota de color”, su productividad como entretenimiento se tradujo a un nuevo código, mucho más amplio pero también más pasivo.

Placeres bárbaros. Resulta evidente en esta historia que el sentido que puede extraerse no está localizado totalmente en ningún lado (¡ni siquiera en los mensajes originales!), sino que surge del eslabonamiento, entre azaroso y planificado, de textos e intervenciones diversos. Dice Baricco sobre el modo en que los bárbaros (los mutantes, los exponentes culturales de este tercer milenio, hiperconectado y heterogéneo) leen libros: “si por un libro pasan cantidades de mundo, ése es un libro que hay que leer” .

¿Cuántos trozos de qué mundos pasan por Ni una sola palabra de amor? La vida cotidiana de la clase media argentina en el filo de la crisis de 2001, los conflictos estereotípicos de pareja, la narración mil veces escuchada que comienza con el hallazgo de algo perdido, pero esta vez como suceso realmente acaecido, la intervención del arte underground, la actividad twittera de los “prosumidores” (tanto para la recomendación como para el comentario) y la expansión viral, la traducción a los formatos periodísticos de los medios masivos y la transformación desde noticia tech a caso de gente perdida y encontrada…
Las nuevas pantallas permiten a muchos espectadores huir de la televisión generalista y del aburrimiento que la atraviesa, trasladándose a otras experiencias audiovisuales, a otras narrativas y a otros formatos. Sigamos con Baricco. Dice de Google (que no casualmente también entra en nuestra historia con el rol de hada madrina, reuniendo en el ciberespsacio a todos los protagonistas) que nos enseña que, para cada vez más gente, “el saber que importa es el que es capaz de entrar en secuencia con todos los demás saberes” . Allí hay que buscar el atractivo de este episodio y su ejemplariedad: en la deslocalización del sentido y en su difuminación por toda una red, en la cual cada nodo (incluido el video) sólo cobra valor en su relación con el conjunto.

Sin ninguna vocación de hegemonía, sólo cabe esperar la multiplicación de historias como esta.

Notas

(1) Scanarotti, María Noel, “Apareció María Teresa: la mujer real detrás del corto furor en la web”, Diario Clarín, jueves 22 de agosto de 2013.

(2) de Arteaga, Alicia, “Arte en transición. Cambios en los principales museos porteños”, La Nación, viernes 6 de setiembre de 2013, pág. 1 y 16.

(3) Baricco, Alessandro, Los bárbaros: ensayo sobre la mutación, Anagrama, Barcelona, 2008, pág. 89.

(4) Ibíd., pág. 110.

María Teresa y Ernesto en la actualidad, ejercitando la autoparodia

Bibliografía inspiradora:

Bajtin, Mijail (2003). La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. Madrid: Alianza.

Baricco, Alessandro (2008). Los bárbaros: ensayo sobre la mutación. Barcelona: Anagrama.

García Canclini, Néstor (1990). Culturas híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo.

Martel, Frédéric (2011). Cultura mainstream: cómo nacen los fenómenos de masas. México: Taurus.

Martín-Barbero, Jesús (1987). De los medios a las mediaciones: comunicación, cultura y hegemonía. Barcelona: Gustavo Gilli.

Rincón, Omar (2010). “Nuevas narrativas televisivas: relajar, entretener, contar, ciudadanizar, experimentar”. En Comunicar, revista científica de Educomunicación N° 36.

Tecnologías en las escuelas ¿para qué?


Artículo publicado en la revista dominical de Diario Crónica de Comodoro Rivadavia, 2/9/2012.

Analizar los usos actuales de las tecnologías de comunicación -eso que a veces se maldefine como “impactos”- es algo así como una carrera contra el tiempo, un esfuerzo, no siempre exitoso, por evitar el anacronismo. Sucede que en las últimas décadas el desarrollo tecnológico ha adquirido un grado de aceleración tal que dificulta su análisis reflexivo. Es conocida al efecto la “ley de Moore”, que afirma que la capacidad de procesamiento de los circuitos integrados se duplica cada 18 meses, conllevando una reducción de los costos de los mismos. Esta “ley”, que es más bien una predicción empírica, se ha venido cumpliendo con bastante acierto desde su enunciación en 1965.

Pero no se trata simplemente de que las computadoras sean más veloces o pequeñas, sino de la manera en que el avance tecnológico posibilita transformaciones sociales, culturales, políticas e interpersonales, llegando incluso a desafiar nuestra capacidad de imaginar (¡y qué decir respecto a planificar!) nuestro futuro. Read more »

Sobre tecnologías, política y comunicación


En los últimos días salió finalmente a la luz mi primer libro: “Tecnología, comunicación y ciudadanía”, editado por Biblos.

Es un fruto de mi proyecto de tesis de maestría, que defendí en junio del año pasado. Fue una instancia importante para mí, por supuesto, muy productiva intelectualmente. Como es lógico, hay una lista de agradecimientos necesarios, que constan en el libro. Aquí sólo quiero consignar las deudas que tengo con mi compañera Marta Bianchi y con quien dirigió este proyecto, Eduardo Rinesi.

El libro, pequeño en su extensión, abarca un conjunto de indagaciones empíricas atravesadas por la inquietud acerca de las maneras en que pueden estudiarse los usos políticos de Internet y las TICs en Argentina. Para eso analicé las políticas y normativas del Gobierno Nacional sobre tecnologías de comunicación e Internet en el período 1997-2009, el campo de las organizaciones de la sociedad civil que ectúan en torno a esas políticas y a temáticas vinculadas, y también los sitios web contrahegemónicos.

Algunos artículos publicados en la revista Oficios Terrestres con anterioridad fueron muestras parciales de esta investigación, especialmente “Una década perdida: las políticas sobre SIC en Argentina” y “Sitios web contrainformativos (o de cómo la tecnología reactualiza viejas discusiones)”.

En fin, a riesgo de que parezca excesivamente solemne, tanto el libro como mi trabajo actual sigue inspirado en el convencimiento -como afirmo en las conclusiones- de que hoy es una tarea intelectual ineludible “comprender mejor los complejos modos en que las tecnologías de información y comunicación, lejos de ser epifenoménicas respecto a las luchas por el prestigio, el poder y el acceso a los recursos materiales y simbólicos, son -en nuestras complejas sociedades de comienzos del siglo XXI- sede y botín de esas luchas”.

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